Para que me vaya a Monterrey. No estoy nerviosa, ni inquieta, sólo que a veces, sobre todo por las noches, cuando intento dormir, soy consciente de la incertidumbre de no saber muy bien qué va a pasar. La verdad es que no tengo unas exageradas expectativas para no desilusionarme, de modo que simplemente voy a ver qué tal van rodando las cosas. A las malas, siempre se puede volver a casa :-). Un conocido mío decía que precisamente la "salsa de la vida" estaba en la incertidumbre, que lo determinista era aburrido y tedioso. Pues... yo pienso que un poquito de incertidumbre no está mal, pero no soy yo muy adicta a vivir siempre en vilo. De hecho, sería completamente feliz con una vida bastante predecible, tranquila y sin sobresaltos. En cualquier caso, no queda más que esperar... y ya veremos :-)
martes, 25 de septiembre de 2007
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